domingo, 19 de junio de 2016

New Jersey Nets - Drazen Petrovic



Alguna vez os habréis preguntado por qué en USA no se dan sucesos tan lamentables como los acaecidos estos días en la Eurocopa, pues bien, uno de los factores es que el fanatismo no puede nacer en un sistema de franquiciado. Un ejemplo: te haces seguidor de Charlotte Hornets, pero estos se mudan a New Orleans, luego a Oklahoma y finalmente renacen como Pelicans en New Orleans y en Charlotte surgen los Bobcats; así que o eres rico y los sigues a través de todo el país o no los sientes como tuyos. Algo parecido les pasó a los seguidores de los Nets en 2012, con el matiz de que ellos solo tenían que cruzar el puente de Brooklyn. Así estos últimos heredaron todo la historia de su franquicia, incluida esta camiseta que se retiró en honor a Drazen el 11 de noviembre del 93. Ya ese mismo año Anthony Morrow la usó para el concurso de triples del 2012. Éste fue el uniforme que usaron de visitante entre el 1991-97, usando en contadas ocasiones una variación en un azul desgastado que dejaba bastante que desear, época en la que la irrupción de Petro fue lo mejor que pueden recordar los aficionados de Newark.

El 7 de junio se cumplieron 23 años del fallecimiento del Genio de Sibenik. Uno de los mayores interrogantes del baloncesto moderno. Drazen era todo un devorador de récords, anotador compulsivo y una pesadilla para rivales; o compañeros como F. Martín y Biriukov. 112 puntos en un partido oficial (contra juniors, eso sí), 44 a los Rockets, 62 en una final vs Schmitd... actuaciones que alimentaban su inconmensurable confianza. Precursor europeo en la NBA, donde demostró ser un auténtico carácter con declaraciones contra Adelman y los Blazers, forzando su traspaso, tensión con compañeros en los Nets, quejas (totalmente lícitas) tras su no inclusión para el All Star... O la ruptura con Divac a raíz de la guerra de los Balcanes, perfectamente reflejada en el documental Once Brothers. Un genio considerado como uno de los mejores tiradores de la historia  dicho por Reggie Miller  que pereció en un accidente en el que conducía su pareja (que curiosamente rehizo su vida con Oliver Bierhoff).